Eylül 18, 2021

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La UE sigue posponiendo su ‘agenda positiva’ con Turquía

Los líderes de la UE celebraron otra reunión de alto nivel a finales de junio. La reunión se produjo después de un tumultuoso programa diplomático para este mes. Con las cumbres del G-7, la OTAN y Estados Unidos-UE en junio de 2021, las relaciones transatlánticas cobraron un nuevo impulso en Estados Unidos como presidencia de Joe Biden.

Los devastadores efectos del legado del expresidente estadounidense Donald Trump Aún no modificado, pero Washington ha mostrado un nuevo entusiasmo por trabajar con sus aliados en el continente europeo.

Hubo sentimientos encontrados en Europa sobre el fortalecimiento de la cooperación con Washington, especialmente en materia de seguridad y política exterior.

Los esfuerzos de Biden hasta ahora no han sido suficientes para restaurar la confianza y la solidaridad entre Estados Unidos y la Unión Europea después de los legados negativos del presidente Trump y el Gobierno 19.

Se pospusieron algunos temas controvertidos, como cómo comprometerse con China para mantener un tono positivo en las relaciones transatlánticas, la cooperación económica y la coordinación para la recuperación post-coronavirus.

Un capítulo con Moscú

Una de las discusiones importantes entre los líderes europeos en la reciente cumbre fue con Rusia. Los límites de la autonomía de la UE sobre cómo interactuar con Rusia y sobre política exterior y seguridad fueron puntos de desacuerdo entre los estados miembros de la UE.

Los estados bálticos, Polonia, la República Checa y Rumanía defienden el enfoque más severo contra Moscú, mientras que Alemania y Francia apoyan el enfoque más constructivo y condicional, que permite el diálogo. Este problema aislará a los estados miembros de la UE en los próximos años.

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Después de la cumbre de la OTAN y la UE-EE. UU., Biden viajó a Ginebra y habló con más confianza con su rival ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, para Moscú, está claro que el tema seguirá siendo un desacuerdo entre Bruselas y Washington.

Es probable que las intenciones de controlar Moscú con un enfoque pluralista sigan siendo impopulares en Europa.

Si Moscú adopta enfoques diplomáticos inteligentes, equilibrados y constructivos con miembros clave de la UE, la división dentro de la UE podría profundizarse aún más.

Sin embargo, otro ciclo de agresivos movimientos diplomáticos y militares del lado ruso consolidará y fortalecerá la posición de los actores europeos contra Moscú.

Un logro clave de la Cumbre de Líderes Pasados ​​fue la lucha contra la epidemia del virus corona y el programa de recuperación económica.

Los líderes de la UE han logrado avances significativos en la adopción de un plan de recuperación del virus posterior a la corona, que está en línea con el Cambio Verde.

Relaciones con Turquía

En cuanto a Turquía, la reciente cumbre de líderes no ha podido confirmar ninguna acción constructiva. De hecho, la cumbre fue una gran decepción para Ankara, que se estaba preparando para restablecer las relaciones con Bruselas.

El discurso de una agenda positiva con Turquía no ha tenido consecuencias definitivas. Ahora está claro para muchos en Turquía que la “agenda positiva” es de hecho deshonesta y solo se menciona que tiene los esfuerzos de autonomía de Ankara.

El anuncio final contenía nueve artículos relacionados con Turquía, pero ninguno de esos artículos mencionaba a Turquía como país candidato. No hay pasos concretos para garantizar un plan positivo con Turquía, e incluso el diálogo con Turquía está sujeto a ciertas condiciones. Turquía no necesita condiciones para hablar con sus homólogos europeos.

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El anuncio final mencionó la ayuda a los migrantes sirios, pero la cooperación en materia de inmigración no fue un movimiento extraño para Turquía. No hay referencias específicas al informe UE-Turquía del 18 de marzo de 2016.

A pesar de una “agenda positiva” de nueve meses, no se han tomado medidas concretas para normalizar las relaciones con Turquía. La parte europea prometió lo siguiente:

  • Liberalización de visados
  • Modernización de la unión aduanera
  • Reestructuración del proceso de acceso
  • Mejor coordinación y cooperación en seguridad y política exterior.

¿Sin cambios desde 2016?

Los aspectos más destacados del informe UE-Turquía del 18 de marzo de 2016 parecen estar muy lejos del horizonte. Pero Turquía continúa con sus obligaciones relacionadas con la inmigración y los esfuerzos para reducir las tensiones en el Mediterráneo oriental.

La conversación sobre la agenda positiva animó a los partidarios de la agenda de la UE y a los actores oficiales de la sociedad civil. Este breve período de optimismo pronto se convirtió en decepción por el continuo aplazamiento de la UE.

En cuanto al eurosepticismo establecido en Turquía, los únicos actores decepcionados fueron Europiles. Ha quedado claro y probado en el pasado que cuando las relaciones entre Turquía y la UE no progresan, tienden a retroceder.

Algunos estados miembros de la UE pueden estar contentos con el deterioro de las relaciones UE-Turquía, pero mantener un punto muerto negativo debilitará la postura estratégica a largo plazo de la UE.

La voz de eurosépticos y críticos seguirá siendo eficaz en Turquía tras las injustas decisiones de los líderes europeos con respecto a Turquía.

La posición oficial de Turquía es que la “agenda positiva” de la UE con respecto a Turquía es “deshonesta”.

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Esto hará que el enfoque de cooperación de las relaciones Turquía-UE en Turquía sea más desafiante que hace seis meses.

Los beneficiarios de este enfoque deshonesto son los círculos durgophobic en Europa y el círculo euroseptic en expansión en Turquía.

Los líderes de la UE deben dejar de esconderse detrás de las afirmaciones griegas y grecochipriotas como factor que retrasa el desarrollo de las relaciones con Turquía.

Está en juego la credibilidad de la “agenda positiva”. Si continúa esta posición oficial deshonesta, Ankara y el público turco en general pueden perder interés e interés en mejorar el diálogo y la cooperación con la UE.